La seguridad en una empresa es una obligación legal y un factor clave para su continuidad, que va más allá de instalar una alarma o una cámara. Se trata de proteger bienes, personas y datos y evitar situaciones en las que, ante un robo o una brecha, cualquier persona pueda ser sospechosa sin que exista una base firme para ello. La incertidumbre y el malestar que genera una situación así no sólo afectan al clima interno, sino que pueden tener consecuencias legales y económicas graves.

¿Por qué es esencial una seguridad bien calibrada?
En primer lugar, las empresas manejan cada vez más activos de alto valor. No sólo productos físicos, como equipos electrónicos o mercancía, sino también datos de enorme importancia, como información personal de clientes o propiedad intelectual. La pérdida o manipulación de estos activos puede suponer perjuicios económicos directos, sanciones administrativas e incluso responsabilidad penal en algunos casos.
En España, la LOPDGDD exige a las empresas la adopción de “medidas técnicas y organizativas” adecuadas para proteger los datos personales que tratan. El Tribunal Supremo ha establecido que esta obligación es de medios y no de resultado, esto quiere decir que no se exige que las medidas sean infalibles, pero sí que sean razonablemente adecuadas dadas las circunstancias y que se apliquen correctamente.

Un robo, muchas preguntas y pocas respuestas
Si las medidas de seguridad en una empresa no están bien definidas o son insuficientes, ante un posible robo o daño material, se genera un contexto de incertidumbre que puede derivar en conflictos internos, demandas por parte de empleados o incluso sanciones por mal manejo de datos o de recursos.

La videovigilancia como ejemplo paradigmático
Un ejemplo muy claro de cómo la seguridad se cruza con la legalidad es el uso de cámaras de videovigilancia en empresas. El TC ha confirmado que el uso de imágenes captadas por sistemas de videovigilancia puede ser un medio válido para justificar decisiones internas, como un despido, siempre que la medida sea justificada, apropiada, necesaria y proporcional ante una sospecha razonable de conducta irregular.
Esto pone de manifiesto dos ideas clave:
– Las medidas de seguridad son útiles sólo si están bien implementadas y documentadas.
– Debe haber un equilibrio entre la protección de los bienes de la empresa y los derechos fundamentales de las personas.

Valorar bien los riesgos
Resulta imprescindible:
– Realizar evaluaciones de riesgos periódicas.
– Implantar sistemas de control de acceso, informes de auditoría y backups seguros de datos.
– Ajustar y documentar sus medidas conforme a la normativa aplicable.
– Formar a empleados en procedimientos de seguridad.