Durante los últimos meses, y en concreto desde que se puso en marcha el estado de alarma en todo el territorio nacional, las empresas se vieron obligadas a suspender, en gran medida, su actividad y a aplicar ERTES.

Conforme ha pasado el tiempo, y viendo que ese estado de alarma iba a mantenerse más tiempo del que fácilmente se podía soportar, algunas de las empresas intentaron que parte de su plantilla volviese a su actividad, con el teletrabajo. Así que algunos de los trabajadores empezaron su actividad a tiempo parcial.

Para poder mantener un ERTE los trabajadores no pueden volver a su actividad laboral, ni siquiera a tiempo parcial o realizándola desde casa, porque en ese periodo de tiempo cada trabajador afectado por un ERTE va a estar cobrando el desempleo, así que se estará defraudando al Servicio Público de Empleo Estatal, y el empresario por su parte estará defraudando a la Seguridad Social.

En las inspecciones que se pusieron en marcha hace ya unas semanas se está prestando especial atención a que efectivamente los ERTES no estén siendo fraudulentos, es decir, que no se están buscando errores en la presentación de los ERTES sino a que su desarrollo no esté realizándose con intención de engañar a la Administración Pública.

En los casos en los que se identifiquen fraudes en los ERTES, es decir, se intenta mantener la actividad, aunque sea de manera parcial, reduciendo lo que se tiene que pagar a la Seguridad Social y recibiendo prestaciones a las que no se tiene derecho en esos casos, estaríamos ante una infracción muy grave que puede ser sancionada con 6.251 a 187.515 euros por trabajador afectado.

Cómo se está controlando el fraude

Para que los inspectores puedan saber si se está realizando teletrabajo, algo que no siempre va a ser posible, se están solicitando las conexiones o accesos a través de Internet a las plataformas de trabajo de las empresas. De esta manera se puede saber si alguien que debería de haber cesado en su actividad laboral sigue realizando su trabajo para la empresa.

Sin embargo, con estos datos asociados a determinadas IPs, no es posible conocer qué tiempo diario ha estado trabajando un empleado, pues alguien puede conectarse a las 8 de la mañana y dejar esa conexión abierta hasta las 12 de la noche, habiendo trabajado solo unos minutos.

El fraude de los trabajadores ficticios o las empresa ficticias

Otros tipos de fraudes que se están controlando afectan a empresas que, tras la declaración del estado de alarma, contrataron a trabajadores ficticios que una vez ya estaban en plantilla pasaban automáticamente a formar parte de un ERTE, de esta manera se podían cobrar prestaciones por desempleo.

Otros fraudes afectan a empresas ficticias que realizan contratos falsos para regularizar la situación de ciudadanos extranjeros. Las vías de ingreso son múltiples pues se aplican ERTES en empresas ficticias y se cobra a esas personas a cambio de su alta en la Seguridad Social.